Seis clientes, diez años de historia: lo que una década de energía solar nos enseñó sobre crecer

Una década de energía solar puede medirse en megawatts, proyectos construidos y paneles instalados. Nosotros preferimos medirla a nuestra manera, mirando las relaciones que hicieron posible llegar hasta aquí.
En septiembre de 2016 comenzó nuestra historia. Desde entonces hemos viajado a Hawái, desarrollado nuestro primer proyecto sobre el techo de una casa, participado en proyectos de distintas escalas, industrias y geografías, y hemos visto cambiar profundamente la conversación energética de las empresas.
Cuando empezamos, muchas de las preguntas eran tecnológicas. ¿Funcionará? ¿Cuánto producirá? ¿Cuánto durará? ¿En cuánto tiempo se recuperará la inversión? ¿Nos creerán?
Las preguntas de ahora son distintas.
¿Cómo asegurar la sostenibilidad del negocio de una empresa a través de la energía? ¿Cómo debería una empresa gestionar su energía durante las próximas décadas? ¿Qué infraestructura necesita para crecer? ¿Cómo puede reducir su exposición a los costos energéticos? ¿Qué papel tendrá el almacenamiento? ¿Cómo se integra la energía a una estrategia de competitividad?
En el camino aprendimos algo que no aparece en una ficha técnica: una planta solar puede durar décadas, pero el valor que genera depende de todo lo que ocurre durante esas décadas.
Por eso queremos contar estos diez años a través de seis clientes. No como una colección de proyectos —esa década ya la contamos desde el lado de la industria—, sino como seis momentos que nos obligaron a aprender algo nuevo sobre nuestro propio trabajo.
1. Matanzas: nuestro primer sí
Toda empresa tiene un momento en que deja de ser una idea y empieza a convertirse en una realidad. Para nosotros, ese momento ocurrió en Matanzas, con nuestro primer sistema solar fotovoltaico en Chile.
En 2016, la energía solar para empresas todavía ocupaba un espacio muy distinto al actual. La tecnología comenzaba a ganar terreno, pero todavía había que explicar muchas cosas: cómo funcionaba una planta, cuánto podía producir, cómo se mantenía y qué significaba convertir una parte del suministro eléctrico de una empresa en una inversión de largo plazo.
El primer cliente no podía mirar diez años de experiencia detrás de nosotros. No había una larga lista de proyectos que demostrara cómo trabajaríamos, cómo responderíamos ante un problema o qué ocurriría una vez terminada la construcción.
Había, simplemente, una propuesta y la decisión de confiar.
Eso hace que el primer proyecto tenga una importancia que ningún indicador técnico alcanza a explicar.
Alguien tuvo que decir que sí por primera vez.
Matanzas fue ese sí.
Desde entonces el mercado cambió, la tecnología avanzó y nuestra propia manera de trabajar evolucionó. Pero seguimos reconociendo en ese primer proyecto una de las condiciones esenciales de cualquier empresa que aspire a construir relaciones de largo plazo: la capacidad de ganarse la confianza antes de tener una historia que mostrar.
- 2016Comenzamos nuestras operaciones en Chile.
- Primeros añosDesarrollo de los primeros proyectos solares para empresas.
- 2019Nuevos proyectos y aumento de escala.
- 2021–2024Ampliación de nuestra propuesta y desarrollo de proyectos de mayor complejidad.
- 2025Nuevos proyectos de escala industrial.
- 2026Diez años de trayectoria en Chile.
2. Colegio Coya: cuando la confianza todavía era una apuesta
La adopción de una nueva tecnología siempre tiene un componente empresarial que va más allá de la tecnología misma.
Durante los primeros años de la energía solar para empresas, invertir en una planta fotovoltaica implicaba responder preguntas que ya forman parte de una conversación mucho más madura: cuánto producirá, cómo se comportará en el tiempo, qué mantenimiento requerirá y cómo se protegerá la inversión.
Colegio Coya pertenece a esa primera etapa. Su planta, en Machalí, alcanza 104,64 kWp con 327 paneles montados sobre un estacionamiento solar: una estructura que produce electricidad y, al mismo tiempo, da sombra a los autos de quienes llegan cada día al colegio.
Fue también uno de los proyectos que nos hizo entender que nuestro trabajo no podía limitarse a instalar paneles.
Una planta solar tiene una vida útil mucho mayor que el período necesario para construirla. Su desempeño dependerá de las decisiones tomadas antes de ponerla en funcionamiento y de la calidad del trabajo que se haga después.
Esa constatación fue modificando nuestra manera de entender el servicio.
Ahora comenzamos un proyecto mucho antes de llegar al techo. Analizamos el consumo energético, las condiciones específicas del sitio y los objetivos de la empresa. A partir de ahí desarrollamos la ingeniería, construimos, operamos, mantenemos, monitoreamos y acompañamos el proyecto durante su vida útil.
También incorporamos una dimensión que desde el principio nos ha importado: el impacto que un proyecto puede generar más allá de su resultado económico. En distintos proyectos hemos desarrollado iniciativas vinculadas con educación, reforestación y cuidado del agua, porque entendemos que la transición energética también tiene una dimensión territorial y social.
La razón para integrar todo esto es bastante sencilla.
Si una inversión está diseñada para acompañar a una empresa durante décadas, alguien debe conocerla durante décadas.
La continuidad deja de ser una característica del servicio y pasa a formar parte de la inversión.
- Un evaluador
- Un diseñador
- Un constructor
- Un operador
- Un mantenedor
- Y un cliente coordinando proveedores
- Un mismo partner
- Conocimiento acumulado
- Continuidad
- Responsabilidad de largo plazo
- Información compartida
- Y un cliente con un responsable
3. Tottus Machalí: cuando el proyecto termina y empieza el verdadero trabajo
Una planta fotovoltaica tiene una característica que cambia por completo la naturaleza del servicio: sigue funcionando cuando el proyecto de construcción ya terminó.
Tottus Machalí representa bien esa idea. El proyecto reúne dos etapas del centro comercial Paseo Parque Machalí, desarrolladas en 2019 y 2021: una planta sobre cubierta y un estacionamiento solar. Entre ambas suman 411,73 kWp, con 945 paneles y 12 inversores.
Pero el dato más interesante es que hubo una segunda etapa.
Cuando una empresa vuelve a desarrollar un proyecto con el mismo proveedor varios años después, está evaluando algo más que la tecnología.
Está evaluando la experiencia.
Qué ocurrió después de la puesta en marcha. Cómo funcionó la planta. Cómo se resolvieron los problemas. Qué tan confiable fue la información. Cómo se respondió cuando algo se desvió de lo esperado.
En energía solar, una parte importante del valor aparece precisamente ahí.
En el monitoreo diario.
En la detección de desviaciones.
En el mantenimiento preventivo.
En la revisión del desempeño.
En la resolución de incidencias.
En la relación con la distribuidora cuando existe un problema de facturación.
Y en la capacidad de convertir todos esos datos en decisiones que protejan el rendimiento de la inversión.
Por eso entendemos la operación y el mantenimiento como parte del producto. Una planta no está terminada cuando se enciende. Está entrando en la etapa más larga de su vida.
4. Agrizano: la segunda vez dice más que la primera
Una primera compra puede contener una dosis importante de incertidumbre.
La segunda contiene experiencia. Y la tercera, lo dejamos ahí.
Agrizano representa uno de los momentos más significativos de una relación empresarial: cuando un cliente vuelve a confiar.
Su proyecto actual en Curicó alcanza 1.368,62 kWp, con 2.196 paneles instalados sobre 13.850 m² y en operación desde 2025.
La escala es relevante, pero no es lo que más nos interesa de esta historia.
Lo importante es la repetición.
Cuando un cliente vuelve, ya conoce nuestra forma de trabajar. Ya ha visto cómo diseñamos, cómo construimos y cómo respondemos después de la puesta en marcha. La decisión deja de depender exclusivamente de las promesas que acompañan a una propuesta comercial y empieza a apoyarse en una experiencia compartida.
Eso tiene una consecuencia importante.
En servicios de largo plazo, la experiencia acumulada se convierte en una ventaja competitiva. Vale tanto para nosotros como para una operación agrícola y agroindustrial que necesita saber qué va a pasar con su planta dentro de quince años.
La tecnología solar puede compararse. Los equipos pueden cambiar. Los precios pueden variar.
La relación construida a través de los años es mucho más difícil de replicar.
- Primera decisión
- Primera experiencia
- Confianza
- Nueva decisión
- Relación de largo plazo
5. Bodenor: los clientes también construyen a la empresa
Existe una forma de crecimiento empresarial que no aparece en los estados financieros. Es el crecimiento que ocurre cuando un cliente exige algo que todavía no sabemos hacer suficientemente bien.
Cada nuevo nivel de complejidad obliga a revisar procesos, mejorar estándares, desarrollar nuevas capacidades y aprender a anticipar problemas que antes parecían improbables. Bodenor fue uno de esos desafíos.
El proyecto exigía trabajar sobre una operación logística que debía continuar funcionando con normalidad mientras desarrollábamos la instalación. La construcción tenía que convivir con la actividad cotidiana de la empresa y con los clientes que dependían de ella.
Ese tipo de proyecto cambia la pregunta. Ya no basta con saber instalar una planta fotovoltaica. Hay que entender el negocio sobre el que se está trabajando.
La ingeniería debe considerar la operación existente. La planificación debe reducir interferencias. La construcción debe incorporar estándares rigurosos de seguridad. La coordinación debe anticipar contingencias. Y todo eso termina formando parte de la experiencia que acumulamos como empresa.
Por eso diseñamos nuestros proyectos a partir del consumo energético real y de las condiciones específicas de cada sitio. La ingeniería no comienza con una superficie disponible y una cantidad de paneles. Comienza con una pregunta distinta:
¿Qué necesita conseguir esta empresa con su energía?
La respuesta determina el diseño.
Ese aprendizaje no apareció en una sala de reuniones. Se construyó proyecto tras proyecto.
Los clientes también forman parte de la ingeniería de una empresa como la nuestra.
6. Making Waves: cuando la energía empieza a abrir otras posibilidades
Hay un momento en la evolución de una empresa en que la experiencia acumulada permite formular preguntas que antes no eran evidentes, o para las que el mercado todavía no estaba preparado.
Al hacer memoria, nos damos cuenta de que siempre quisimos complementar nuestros proyectos con las mejores soluciones posibles, para generar valor e impacto positivo en nuestros clientes. Educación, cuidado del agua, reforestación: las buscamos todas. Pero la pregunta dejó de ser cómo acompañar el proyecto energético, porque vimos que la energía puede dar bastante más.
¿Qué más puede hacer, entonces, la energía solar?
Durante nuestros primeros años la conversación estaba centrada principalmente en generación, ahorro y reducción de emisiones, aunque siempre impulsamos iniciativas para generar un impacto positivo —como en el Colegio Coya y muchos otros— junto a empresas con una visión parecida a la nuestra.
El sistema eléctrico chileno, mientras tanto, entró en otra etapa.
Al cierre de 2025, el Sistema Eléctrico Nacional alcanzó 39.199 MW de capacidad instalada, de los cuales el 53,1% correspondió a energías renovables no convencionales. Sumando la hidroelectricidad, las tecnologías renovables llegaron al 67% del parque, y cerca de dos tercios de la electricidad generada durante el año provino de fuentes renovables. La capacidad solar instalada (31,4%) quedó a un punto y medio de toda la capacidad térmica junta (32,9%).
Los números cuentan una historia bastante clara. Chile ya no está simplemente incorporando energía renovable: está aprendiendo a operar un sistema eléctrico donde lo escaso ya no es la generación. Durante 2025 hubo 6.084 GWh de energía solar y eólica que no pudieron inyectarse a la red —lo que se conoce como vertimiento de energía—, y siete de cada diez solicitudes de conexión aprobadas ese año ya incorporan almacenamiento en baterías.
Para las empresas, eso abre una conversación mucho más amplia.
La energía puede ser infraestructura.
La infraestructura puede convertirse en una herramienta para gestionar costos y riesgos.
Y esa infraestructura puede, a su vez, abrir nuevas posibilidades de inversión y de impacto.
En ese espacio nace Making Waves, el proyecto que desde nuestros inicios queríamos construir para generar impacto positivo y contribuir a la sociedad y a las comunidades a través de la energía.
Nuestra visión siempre ha sido que la transición energética puede producir un impacto que exceda la reducción de una cuenta eléctrica. La energía puede convertirse en una plataforma desde la cual movilizar recursos hacia soluciones que generen beneficios ambientales y económicos durante décadas.
Eso modifica también nuestra propia pregunta como empresa.
Después de diez años aprendiendo a construir proyectos solares, queremos entender qué podemos hacer con todo ese conocimiento cuando la energía deja de ser solamente una fuente de electricidad y comienza a formar parte de decisiones estratégicas de mayor alcance.
7. Diez años cambian las preguntas
Mirar estos seis clientes juntos permite observar algo que una lista de proyectos no muestra.
Nuestra evolución no ha consistido solamente en construir proyectos cada vez más grandes.
Ha consistido en aprender a formular mejores preguntas.
Al comienzo queríamos saber cómo instalar energía solar.
Después aprendimos a diseñarla mejor.
Luego tuvimos que aprender cómo mantener su desempeño durante años.
Más adelante entendimos que el verdadero desafío consistía en acompañar al cliente durante toda la vida del activo.
Y ahora la conversación se está desplazando hacia otro lugar: qué puede ocurrir cuando la energía se integra a la estrategia de una empresa.
El cambio del mercado ayuda a explicar esa evolución. En diciembre de 2025, la generación solar aportó el 31,2% de la electricidad del Sistema Eléctrico Nacional, por delante de toda la generación térmica junta, que llegó al 30,8%. Sumadas, la solar y la eólica alcanzaron el 46,2% de la generación de ese mes.
Hace diez años, instalar energía solar podía ser una decisión pionera.
Ahora puede ser una decisión de infraestructura.
Y en los próximos años puede formar parte de una estrategia energética mucho más amplia.
- Energía solar
- Nueva tecnología
- Autoconsumo
- Ahorro
- Energía solar
- Infraestructura energética
- Gestión de costos
- Resiliencia
- Descarbonización
- Competitividad
- Nuevas posibilidades de inversión
8. La diferencia entre instalar y hacerse cargo
Una instalación puede verse terminada.
Una relación de largo plazo no.
Esa diferencia resume buena parte de lo que hemos aprendido durante esta década.
Instalar significa entregar un activo.
Hacerse cargo significa asumir responsabilidad por lo que ese activo debe conseguir durante su vida útil.
En una planta fotovoltaica, esa responsabilidad comienza antes de la construcción y continúa mucho después de ella.
Implica entender el consumo de la empresa, diseñar de acuerdo con sus condiciones, estimar correctamente la generación, construir bajo estándares adecuados, monitorear el desempeño, mantener los equipos, detectar desviaciones y responder cuando algo no funciona como debería.
También implica entender que la planta no existe aislada del negocio.
Una desviación de generación puede afectar una proyección financiera. Un error de facturación puede alterar los costos energéticos. Una falla que no se detecta a tiempo puede afectar el rendimiento de un activo durante meses.
Por eso creemos que el estándar de una empresa de energía solar no debería medirse únicamente por la cantidad de paneles que instala.
También debería medirse por cuánto entiende el negocio que tiene delante.
Por la calidad de su ingeniería.
Por la precisión de sus estimaciones.
Por cómo construye.
Por cómo monitorea.
Por cómo responde.
Y por cuánto tiempo sigue ahí.
Una inversión de largo plazo necesita una relación que esté diseñada con la misma perspectiva.
9. Diez años no son el final
Una década permite mirar hacia atrás con suficiente distancia para reconocer patrones.
Podemos ver cuáles fueron los primeros pasos, qué proyectos nos exigieron más, qué decisiones funcionaron, qué procesos tuvimos que modificar y qué clientes siguieron confiando en nosotros después de la primera instalación.
Pero diez años también producen un efecto menos cómodo.
Hacen más difícil conformarse.
El sistema eléctrico chileno está entrando en una etapa de mayor electrificación, generación renovable y almacenamiento: durante 2025 las fuentes renovables aportaron cerca de dos tercios de la generación del país y la capacidad instalada del sistema llegó a 39.199 MW.
Para las empresas, eso significa que la energía seguirá adquiriendo importancia dentro de sus decisiones estratégicas.
Y para nosotros significa que la experiencia acumulada durante la primera década no es una conclusión.
Es una base.
Por eso estos seis clientes son importantes para nosotros.
Juntos, estos seis momentos cuentan nuestra historia de una manera que ningún número podría hacerlo.
10. La confianza como medida del crecimiento
Podemos contar estos diez años en megawatts.
Podemos hablar de proyectos, paneles, superficies y horas de operación.
Podemos medir el crecimiento de la empresa en prácticamente cualquier indicador convencional.
Pero existe otra medida que nos interesa especialmente.
La confianza.
La confianza de quien entregó el primer proyecto cuando todavía no teníamos una década de experiencia.
La de quienes decidieron apostar por la energía solar cuando todavía había más preguntas que respuestas.
La de quienes volvieron a trabajar con nosotros.
La de quienes nos exigieron resolver problemas cada vez más complejos.
Y la de quienes están conversando con nosotros sobre lo que la energía puede llegar a significar para sus empresas durante las próximas décadas.
Después de diez años, entendemos mejor algo que al comienzo todavía no era evidente.
Una planta fotovoltaica puede ser el producto que inicia una relación.
Pero la relación es la que determina buena parte del valor que esa inversión puede generar a lo largo del tiempo.
Por eso estos diez años no los entendemos como una colección de proyectos terminados.
Los entendemos como una colección de relaciones que nos obligaron a aprender, mejorar y ampliar nuestra propia visión.
Y quizás esa sea la mejor manera de mirar hacia los próximos diez años.
No preguntarnos solamente cuánta energía solar podemos instalar.
Preguntarnos qué podemos construir con todo lo que ya hemos aprendido.
Si tu empresa está evaluando dar ese paso, revisa qué hacemos o cotiza tu proyecto.
Preguntas frecuentes sobre energía solar para empresas
¿Cuánto dura una planta solar fotovoltaica para una empresa?
Una planta solar fotovoltaica está diseñada como una inversión de largo plazo y puede operar durante décadas: los fabricantes serios garantizan una potencia mínima a 25 o 30 años.
Su rendimiento dependerá de la calidad del diseño, los componentes utilizados, la construcción, el mantenimiento y el monitoreo durante toda su vida útil.
¿Qué servicios necesita una empresa después de instalar paneles solares?
Después de la construcción, una planta requiere operación, monitoreo, mantenimiento preventivo, seguimiento del desempeño, detección de desviaciones y gestión de eventuales incidencias.
También puede requerir apoyo en aspectos relacionados con la facturación y con la empresa distribuidora.
¿Por qué es importante monitorear una planta solar?
El monitoreo permite comparar el desempeño real de una planta con la generación esperada y detectar anomalías que podrían afectar su producción.
Identificar una desviación tempranamente permite actuar antes de que se convierta en una pérdida significativa de generación o de ingresos.
¿Qué factores se deben considerar antes de instalar energía solar en una empresa?
El análisis debería considerar el consumo eléctrico, el perfil horario de demanda, las tarifas, las condiciones del sitio, la superficie disponible, la infraestructura existente, las restricciones operacionales, los objetivos de inversión y la estrategia energética de la empresa.
El diseño de una planta no debería comenzar únicamente por la superficie disponible.
¿La energía solar puede reducir los costos eléctricos de una empresa?
Sí. Una instalación fotovoltaica puede reducir el consumo de electricidad comprada desde la red y, dependiendo del perfil de consumo, del tamaño del sistema y de las condiciones tarifarias, generar ahorros relevantes.
El resultado económico debe evaluarse a partir del consumo real y de las condiciones específicas de cada empresa.
¿Por qué una empresa debería considerar la energía solar como una inversión y no solamente como una instalación?
Porque una planta fotovoltaica es un activo que puede operar durante décadas. Su valor no depende únicamente del momento de instalación, sino de la generación que entregue, los costos que permita gestionar y la calidad con que sea operada y mantenida durante su vida útil.
¿Qué diferencia existe entre instalar una planta solar y gestionar una estrategia energética?
Instalar una planta resuelve una parte específica de la necesidad energética de una empresa.
Una estrategia energética analiza esa necesidad dentro de un horizonte mayor, considerando consumo, costos, generación, almacenamiento, infraestructura, crecimiento y objetivos de largo plazo.
¿Qué está cambiando en el sistema eléctrico chileno?
Chile está aumentando rápidamente la participación de energías renovables y de almacenamiento. Al cierre de 2025 el Sistema Eléctrico Nacional alcanzó 39.199 MW de capacidad instalada, de los cuales el 53,1% correspondió a energías renovables no convencionales y cerca del 67% a tecnologías renovables en total, según el Coordinador Eléctrico Nacional.
Cerca de dos tercios de la electricidad generada durante 2025 provino de fuentes renovables. El desafío ya no es solamente producir energía renovable: durante ese año 6.084 GWh de generación solar y eólica no pudieron inyectarse al sistema.
¿Qué importancia tiene el almacenamiento de energía para las empresas?
El almacenamiento permite gestionar mejor el momento en que la energía se produce y el momento en que se consume.
A medida que aumenta la generación solar y eólica, las baterías adquieren un papel creciente dentro de la operación del sistema eléctrico: el 71% de las solicitudes de conexión aprobadas en Chile durante 2025 ya incorporan almacenamiento.
¿Por qué es importante que un proveedor solar acompañe a una empresa durante todo el ciclo de vida del proyecto?
Porque una planta fotovoltaica continúa generando valor mucho después de su construcción.
Mantener continuidad en el conocimiento del proyecto permite tomar decisiones con mayor información, detectar problemas con anticipación y mantener alineada la operación de la planta con los objetivos originales de la inversión.
¿Qué significa energía solar para empresas?
La energía solar para empresas consiste en utilizar generación fotovoltaica como parte de la estrategia energética de una organización.
Dependiendo de sus necesidades, puede contribuir a gestionar costos eléctricos, reducir emisiones, aumentar la generación propia y avanzar hacia una infraestructura energética más resiliente.


