BESS
Sistema de almacenamiento de energía en baterías (battery energy storage system). Guarda energía —por ejemplo, los excedentes solares del mediodía— para usarla en otro momento. En autoconsumo permite aprovechar de noche lo generado de día, a costa de sumar inversión al proyecto.
- Sigla
- BESS
- También conocido como
- almacenamiento en baterías, batería
- Categoría
- Tecnología y equipos
Un BESS (battery energy storage system, o sistema de almacenamiento de energía en baterías) es el conjunto de baterías, inversor bidireccional y sistema de control que carga energía en un momento y la descarga en otro. En una instalación solar, el uso típico es guardar los excedentes que se generan al mediodía —cuando el sol pega fuerte y el consumo suele ser menor que la producción— para liberarlos en la tarde-noche, cuando ya no hay generación pero sigue habiendo demanda. La tecnología dominante hoy es la batería de litio (LFP y NMC), que mide su energía en kilowatt-hora (kWh) y su capacidad de entrega en kilowatt (kW): un banco de 100 kWh puede, por ejemplo, entregar 50 kW durante dos horas. Por eso un BESS se dimensiona por dos ejes a la vez —cuánta energía almacena y a qué velocidad la entrega—, no por uno solo.
En Chile conviene distinguir dos mundos regulatorios que suelen confundirse. Los grandes sistemas de almacenamiento conectados a la red de transmisión —los que aparecen en las noticias con cientos de MW— se rigen por la Ley 21.505, publicada en el Diario Oficial el 21 de noviembre de 2022, que por primera vez permitió que los sistemas de almacenamiento de energía (SAE) participen del mercado eléctrico y sean remunerados por la energía que inyectan al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Ese es el marco del almacenamiento de escala utility, coordinado por el Coordinador Eléctrico Nacional: según sus cifras, la potencia de BESS en operación pasaría de unos 2.283 MW en marzo de 2026 a alrededor de 5.081 MW a fines de ese año, más que duplicándose. El autoconsumo de una empresa, en cambio, no vive en ese mundo: se rige por la Ley 21.118 (NetBilling), que permite a un cliente regulado con capacidad instalada de hasta 300 kW generar su propia electricidad, y donde la SEC (Superintendencia de Electricidad y Combustibles) es la que fiscaliza.
Para una empresa que evalúa un proyecto de autoconsumo ≤300 kW, el punto central es este: la Ley 21.118 no exige ni regula específicamente el uso de baterías —el sistema de autoconsumo funciona perfectamente sin ellas— y el BESS no cambia el estatus regulatorio de la instalación ni le da acceso a una remuneración especial por almacenar. Bajo NetBilling, los excedentes que se inyectan a la red se valorizan a un precio regulado (el precio al que la distribuidora está obligada a comprar), que históricamente es más bajo que el precio al que la misma empresa compra energía. Ahí aparece el atractivo económico de la batería: en vez de exportar el excedente barato del mediodía y volver a comprar caro en la tarde, el BESS permite autoconsumir de noche lo generado de día, capturando la diferencia. Contra ese beneficio pesa el costo: la batería suele ser la partida más cara del proyecto y tiene vida útil acotada (se degrada con los ciclos de carga/descarga), por lo que la decisión depende del perfil de consumo real —cuánta energía queda de sobra y en qué horario se necesita.
El malentendido más frecuente es asumir que "almacenar energía" en autoconsumo es lo mismo que participar del negocio de almacenamiento de la Ley 21.505: no lo es. La batería detrás del medidor de una empresa es un activo privado para optimizar su propia cuenta, no un SAE que vende servicios al SEN. Otras confusiones habituales: mezclar los dos ejes de dimensionamiento (kWh de capacidad versus kW de potencia), lo que lleva a comprar una batería que guarda mucha energía pero no alcanza a cubrir el peak de consumo, o viceversa; y esperar que el BESS entregue respaldo ante cortes de red, algo que solo ocurre si el equipo está configurado explícitamente para operar en isla (modo backup), función que no todos los inversores traen. En la práctica, la mayoría de los proyectos de autoconsumo empresarial en Chile parten sin baterías y evalúan sumarlas después, cuando el perfil de consumo lo justifica.