Generación eléctrica

Primera etapa de la cadena eléctrica —generación, transmisión y distribución—: producir energía a partir de una fuente como el sol, el agua o un combustible. En Chile la realizan centrales de gran escala y, cada vez más, instalaciones de autoconsumo que generan en el mismo punto donde se consume.

También conocido como
generación de energía, producción de electricidad

La generación eléctrica es la primera etapa de la cadena de suministro: el proceso de transformar una fuente de energía primaria —radiación solar, viento, agua embalsada, gas natural, carbón o calor geotérmico— en electricidad. Lo que sigue a la generación es la transmisión (llevar esa energía a través de líneas de alta tensión hasta los centros de consumo) y la distribución (la red local, en media y baja tensión, que la entrega a cada cliente). Cada etapa tiene reguladores, activos y reglas propias, pero todo el sistema depende de que exista generación suficiente en todo momento, porque la electricidad no se almacena a gran escala con la misma facilidad con que se almacenan otros energéticos.

Las centrales de generación se dividen en dos grandes familias según su fuente. Las renovables —solar fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa— producen electricidad sin quemar combustibles fósiles; entre ellas, las que además cuentan como energías renovables no convencionales (ERNC) bajo la Ley 20.257 —solar, eólica, geotérmica, biomasa y mini-hidráulica— reciben un tratamiento regulatorio distinto al de la gran hidroelectricidad. Las convencionales o térmicas —carbón, gas natural, diésel— queman combustible para generar calor y mover una turbina; son despachables (se pueden encender y apagar según la demanda) pero emiten gases de efecto invernadero y dependen de un combustible que hay que comprar e importar en gran parte de los casos.

La generación se mide de dos formas que conviene no confundir. La capacidad instalada, en megawatts (MW), es la potencia máxima que una central podría entregar si operara a plena carga todo el tiempo: es una fotografía de la infraestructura instalada. La generación real, en gigawatt-hora (GWh), es la energía efectivamente producida en un período, y depende de cuántas horas y a qué intensidad operó cada central. Una planta solar y una térmica pueden tener la misma capacidad instalada en MW y generar cantidades muy distintas de GWh al año, porque el sol no irradia de noche y una central a gas puede operar prácticamente las 24 horas si el sistema lo requiere. Por eso el factor de planta —la razón entre lo generado y lo que se habría generado a plena capacidad— es el dato que realmente compara tecnologías.

El autoconsumo solar de una empresa es, en rigor, generación eléctrica: la compañía instala paneles fotovoltaicos en su propio techo o terreno y produce parte o toda la electricidad que consume, en el mismo punto donde la usa. Esto la convierte en lo que la regulación chilena llama generación distribuida, en contraposición al modelo tradicional donde toda la generación ocurre en centrales grandes y alejadas de los centros de consumo, y llega al cliente solo a través de kilómetros de líneas de transmisión y distribución. Bajo la Ley 20.571 (Net Billing), ampliada por la Ley 21.118 a proyectos de hasta 300 kW, una empresa puede generar su propia energía, autoconsumirla y vender los excedentes que no usa a la red, con lo que pasa de ser únicamente cliente a ser también, parcialmente, generador.

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