Autoconsumo fotovoltaico

Modelo en que un hogar o empresa genera electricidad con paneles solares para consumirla en el mismo lugar, reduciendo lo que compra a la distribuidora. Los excedentes se inyectan a la red y se compensan vía net billing.

También conocido como
autoconsumo solar

El autoconsumo fotovoltaico es el modelo en que una instalación de paneles solares abastece la demanda eléctrica del mismo punto donde se genera —una nave industrial, una bodega, un packing, unas oficinas— en lugar de comprar toda esa energía a la distribuidora. Su valor está en la coincidencia horaria: mientras el sol pega, la planta consume su propia generación y deja de comprar kilowatt-hora a tarifa de boleta. Los excedentes que no se consumen en el momento se inyectan a la red de distribución y se compensan económicamente; los déficits (noche, días nublados, invierno) se siguen cubriendo con energía de la red. Por eso el autoconsumo no busca la autarquía eléctrica, sino reducir la energía comprada a la red y aprovechar como respaldo la conexión que ya existe.

En Chile el autoconsumo con inyección de excedentes está regulado por la Ley 20.571, de generación distribuida para autoconsumo —vigente desde 2014, con un límite inicial de 100 kW—, hoy en aplicación con las modificaciones introducidas por la Ley 21.118, publicada en el Diario Oficial el 17 de noviembre de 2018. Esta normativa, conocida como ley de net billing, reconoce a los clientes regulados el derecho a generar su propia electricidad con medios renovables no convencionales o cogeneración eficiente e inyectar los excedentes a la red, recibiendo por ellos una compensación en la boleta. El límite de potencia de la instalación pasó de 100 kW a 300 kW con la Ley 21.118, precisamente para habilitar proyectos de mayor tamaño en el sector productivo. La instalación debe declararse ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) a través de un instalador eléctrico autorizado, que registra los detalles técnicos y los equipos del sistema.

Para una empresa que evalúa un proyecto de autoconsumo de hasta 300 kW, dos rasgos de la regulación chilena son decisivos. Primero, el mecanismo es net billing y no net metering: la energía inyectada no se compensa uno a uno contra la consumida, sino que se valoriza al precio de la energía —el componente de generación de la tarifa, sin los cargos de transporte y distribución—, por lo que cada kilowatt-hora inyectado vale menos que uno comprado. Segundo, con la Ley 21.118 el descuento por las inyecciones se aplica sobre todos los ítems que cobra la distribuidora y no solo sobre el cargo por energía, como ocurría bajo la Ley 20.571. La consecuencia práctica es que el autoconsumo rinde más cuando se consume la energía en el mismo instante en que se genera, y menos cuando el proyecto se dimensiona para exportar mucho a la red. De ahí que el dimensionamiento eficiente se acerque a la curva de carga diurna del establecimiento en lugar de maximizar la potencia instalada.

Conviene despejar algunas confusiones frecuentes. El net billing del autoconsumo (≤300 kW, clientes regulados) es un régimen distinto del de los pequeños medios de generación distribuida (PMGD), que llegan hasta 9 MW y están pensados para inyectar y comercializar energía, no para autoabastecerse: son marcos regulatorios separados con requisitos propios. Tampoco es correcto asumir compensación 1:1 ni que el sistema sigue operando durante un apagón: los equipos de autoconsumo conectados a la red están diseñados para desconectarse ante un corte, salvo que se agregue almacenamiento en baterías con la configuración adecuada. Y la potencia relevante para el umbral y para la declaración ante la SEC es la de los equipos de generación instalados, un dato que define bajo qué límite y condiciones opera el proyecto.

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