Tarifa BT1

Opción tarifaria de baja tensión para clientes con potencia conectada inferior a 10 kW, típicamente residenciales. Mide solo la energía consumida en kWh y no aplica un cargo separado por potencia, a diferencia de las tarifas BT2, BT3 y BT4. Es la más simple del sistema.

Sigla
BT1
También conocido como
tarifa simple de baja tensión

La tarifa BT1 es la opción tarifaria de baja tensión más simple del sistema de distribución eléctrica chileno. La Comisión Nacional de Energía (CNE) la define como la medición de energía cuya potencia conectada es inferior a 10 kW, o cuya demanda se limita a 10 kW mediante un limitador de potencia. Su rasgo distintivo es que el cliente paga solo por la energía efectivamente consumida, medida en kilowatt-hora (kWh), más los cargos fijos de administración: no existe un cobro separado por la potencia demandada. Por eso es la tarifa por defecto de hogares y de pequeños comercios o pymes de bajo consumo, cuyo perfil de demanda no justifica medir ni contratar potencia.

En Chile, las opciones tarifarias y sus condiciones de aplicación las estudia la CNE y las formaliza el Ministerio de Energía mediante decretos tarifarios que se actualizan cada cuatro años (por ejemplo el Decreto Nº 5T de 2024), con reajustes intermedios que la CNE comunica por resoluciones exentas. Ahí es donde la BT1 se diferencia del resto de la familia de baja tensión: la BT2 incorpora contratación de potencia, la BT3 agrega la medición de la demanda máxima leída, y las variantes BT4 miden o contratan potencia en horario de punta. La BT1, en cambio, no contrata ni mide potencia; su cuenta depende casi enteramente de los kWh del mes. Esta simplicidad es también su límite: por diseño está pensada para consumos de hasta 10 kW de potencia conectada.

Para una empresa que evalúa autoconsumo solar bajo NetBilling, la BT1 marca la frontera de entrada al mundo de las tarifas comerciales. La Ley 20.571 de generación distribuida —modificada por la Ley 21.118 de 2018, que elevó el tope de capacidad instalada de 100 kW a 300 kW por instalación— permite instalar paneles y descontar los excedentes inyectados a la red. El propio sitio de generación distribuida del Ministerio de Energía distingue explícitamente entre la BT1, propia de clientes residenciales y pymes, y los clientes regulados cuyo consumo supera los 10 kW, que operan bajo otras opciones (BT2, BT3, BT4 o alta tensión) donde sí pesa el cargo por potencia. Una instalación de autoconsumo empresarial de escala relevante casi siempre corresponde a un cliente por sobre la BT1: entender en qué opción está el empalme es el primer paso para dimensionar el ahorro real del proyecto.

La confusión más frecuente es asumir que la BT1 es "la tarifa solar" o que conviene mantenerse en ella tras instalar paneles. El NetBilling opera sobre distintas opciones tarifarias, no solo la BT1, y para consumos con potencia relevante suele ser necesario o más conveniente migrar a una tarifa con cargo por potencia, porque en esos perfiles el componente de potencia —no solo la energía— es una parte importante de la cuenta que el autoconsumo puede reducir. Otro matiz: el umbral de la BT1 se refiere a la potencia conectada o limitada a 10 kW, un criterio de potencia, no de gasto mensual; y la elección de opción tarifaria es un derecho del cliente dentro de las alternativas que le correspondan según su empalme. Por eso, antes de proyectar el retorno de una instalación fotovoltaica, conviene revisar la opción tarifaria vigente en la boleta y evaluar si un cambio de tarifa, combinado con el autoconsumo, mejora el resultado.

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