Potencia contratada
Potencia en kW que el cliente acuerda con su distribuidora en la opción tarifaria y por la que paga el cargo por potencia. En BT2/AT2 se contrata por 12 meses; no es la capacidad física instalada (potencia conectada) ni el punto de conexión, sino un compromiso comercial de tarifa.
- También conocido como
- potencia máxima contratada
- Categoría
- Conexión y trámites
La potencia contratada es el nivel de potencia, expresado en kilowatts (kW), que un cliente regulado acuerda con su empresa distribuidora dentro de su opción tarifaria, y sobre el cual se le cobra el cargo por potencia. A diferencia de la potencia conectada —que es la suma física de los equipos instalados— y de la demanda máxima leída —que la registra el medidor—, la potencia contratada es un compromiso comercial: el cliente elige un valor y lo paga, se use o no ese mes. Es una de las formas que toma el cargo por potencia en las opciones tarifarias donde se contrata (a diferencia de las que se miden).
En el sistema chileno, la potencia contratada es propia de las opciones tarifarias de tipo 2, como la BT2 en baja tensión y su equivalente AT2 en alta tensión, que consisten en medición de energía más contratación de potencia. Según la regulación de opciones tarifarias, el cliente que opta por BT2 contrata libremente una potencia máxima con la distribuidora, la que rige por doce meses; durante ese plazo no puede aumentarla ni disminuirla sin acuerdo de la distribuidora, y a su término se entiende renovada salvo aviso previo. Se distingue así de la potencia leída de las opciones tipo 3 y 4 (BT3, BT4 y sus pares AT), donde el cargo por potencia se calcula sobre la demanda máxima efectivamente medida en vez de sobre un valor contratado.
Para una empresa que evalúa autoconsumo solar de hasta 300 kW bajo NetBilling, la potencia contratada es una variable de ahorro distinta de la energía. El sistema fotovoltaico reduce con fuerza los kWh comprados durante el día, pero el cargo por potencia contratada se paga igual mientras el contrato de potencia se mantenga en el mismo nivel. Si el autoconsumo o una mejor gestión de demanda permiten operar con una potencia máxima menor, puede convenir renegociar a la baja la potencia contratada para capturar ese ahorro; conviene modelar por separado el ahorro en energía y el efecto sobre la potencia antes de dimensionar el proyecto.
El error frecuente es tratar potencia contratada, potencia conectada y punto de conexión como sinónimos. La potencia conectada es la capacidad física instalada aguas abajo del empalme (un dato técnico); la potencia contratada es la potencia que se pacta y se paga a la distribuidora en la opción tarifaria (un dato comercial, habitualmente menor que la conectada); y el punto de conexión es el lugar físico —el empalme— donde la instalación se une a la red. Una empresa puede tener 200 kW de potencia conectada, contratar 120 kW de potencia y conectarse en un solo punto: son tres números que responden preguntas distintas —cuánto hay instalado, cuánto se paga y dónde se conecta— y confundirlos lleva a estimar mal la cuenta y el ahorro solar.