Medidor bidireccional
Medidor que registra por separado la energía que la empresa consume desde la red y la que inyecta a ella. Es la pieza que hace operativo el net billing: permite valorizar los excedentes que después se descuentan en la cuenta.
- También conocido como
- medidor net billing
- Categoría
- Conexión y trámites
Un medidor bidireccional es el instrumento de medida que la distribuidora instala en el empalme para contabilizar por separado dos flujos de energía: la que la instalación toma desde la red y la que le inyecta cuando los paneles producen más de lo que la empresa consume en ese momento. A diferencia de un medidor convencional, que solo suma consumo, el bidireccional lleva dos registros independientes en kilowatt-hora (kWh). Esa doble lectura es lo que hace operativo el net billing: la energía consumida se cobra a la tarifa habitual del cliente y la energía inyectada se valoriza para descontarla o abonarla en la boleta. En la práctica, muchas distribuidoras hoy usan medidores inteligentes que ya traen esta capacidad, por lo que en vez de un cambio físico basta con activar o reprogramar la función bidireccional.
En Chile el marco es la Ley 20.571 de generación distribuida (net billing), modificada por la Ley 21.118, publicada el 17 de noviembre de 2018, que elevó el límite de potencia de los equipos de generación desde 100 kW hasta 300 kW y simplificó el procedimiento de conexión. El flujo es concreto: una vez terminada la instalación, un instalador autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) declara la puesta en servicio mediante el trámite TE4, y la SEC responde en un plazo de 10 días hábiles. Con esa aprobación, es la distribuidora —Enel, CGE, Chilquinta, Saesa u otra según la zona de concesión— la que instala el medidor bidireccional (o habilita la función en el medidor inteligente ya montado), con un plazo de 30 días hábiles para hacerlo. La normativa establece además que las obras de conexión y adecuación necesarias las costea el propietario del equipo de generación, sin trasladar ese costo al resto de los clientes.
Para una empresa que evalúa autoconsumo solar de hasta 300 kW, el medidor bidireccional es la pieza que convierte los excedentes en un beneficio económico real y no en energía regalada. Sin él, la inyección a la red no queda registrada de forma separada y no hay base para valorizar los kWh que la planta entrega en las horas de máxima producción —típicamente el mediodía, cuando muchas operaciones industriales o de oficina ya tienen su demanda cubierta. El medidor también es lo que da trazabilidad y auditabilidad al esquema: es el dato oficial, tomado por la distribuidora, sobre el que se calcula el descuento mes a mes. Por eso su instalación es un hito del cronograma de conexión: mientras no esté operativo y validado, la instalación puede generar y autoconsumir, pero los excedentes no se están valorizando.
Conviene despejar algunas confusiones frecuentes. Primero, el medidor bidireccional no lo compra ni instala el cliente por su cuenta: es la distribuidora quien lo provee e instala una vez aprobado el TE4, aunque el propietario asume las obras de adecuación del empalme cuando corresponden. Segundo, net billing no es lo mismo que net metering: bajo net billing la energía inyectada no se compensa uno a uno contra la consumida, sino que cada flujo se valoriza a un precio distinto —el consumo a tarifa de venta y la inyección a un precio de compra regulado, por lo general menor—, y el medidor bidireccional es justamente lo que permite aplicar esos dos precios porque mide cada dirección aparte. Tercero, aunque los plazos legales son de 10 y 30 días hábiles, en zonas de alta demanda de conexión (como la Región Metropolitana) los tiempos reales pueden extenderse, por lo que conviene hacer seguimiento activo del trámite ante la distribuidora.