Eficiencia energética

Producir el mismo bien o servicio usando menos energía, sin resignar producción ni confort. En Chile la enmarca la Ley 21.305 de Eficiencia Energética.

También conocido como
uso eficiente de la energía, uso racional de la energía

La eficiencia energética es la capacidad de obtener el mismo bien, producto o servicio empleando la menor cantidad de energía posible. La idea central es reducir la energía que se pierde o se usa de más —en motores, iluminación, climatización, aire comprimido o procesos térmicos— sin disminuir el nivel de producción ni el confort. Conviene distinguirla de dos conceptos vecinos: no es lo mismo que el ahorro energético a secas, que suele implicar dejar de consumir un servicio (apagar, no operar), ni que la generación, que consiste en producir energía. La eficiencia actúa antes: primero se ordena y reduce la demanda, y recién después se decide con cuánta capacidad de generación —por ejemplo, un sistema solar de autoconsumo— conviene cubrirla.

En Chile el marco lo fija la Ley N° 21.305 sobre Eficiencia Energética, publicada en el Diario Oficial el 13 de febrero de 2021, que introdujo por primera vez una institucionalidad y obligaciones concretas en la materia. Su instrumento central es la gestión de la energía de los grandes consumidores: define a los Consumidores con Capacidad de Gestión de la Energía (CCGE) —empresas cuyo consumo de energía para uso final es igual o superior a 50 teracalorías al año— y los obliga a implementar y mantener uno o más sistemas de gestión de la energía, además de reportar anualmente al Estado sus consumos e indicadores. Cada obligado debe contar también con un gestor energético, la persona responsable de conducir esa gestión.

La misma ley abarca otros frentes: el etiquetado de eficiencia energética de artefactos y la calificación energética de las viviendas, estándares de eficiencia para el parque de vehículos motorizados nuevos y la elaboración de un Plan Nacional de Eficiencia Energética que el Ministerio de Energía actualiza periódicamente. El Ministerio de Energía es el organismo rector que dicta la política y los reglamentos; la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) fiscaliza el cumplimiento de las obligaciones de los grandes consumidores. En la implementación práctica cumple un rol clave la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE), una fundación de derecho privado sin fines de lucro que ejecuta programas y asesorías de eficiencia energética en los sectores industrial, minero, de transporte, público y comercial.

Para una empresa, la eficiencia energética y un proyecto solar de autoconsumo son complementarios, no alternativos: el enfoque integral parte por diagnosticar y gestionar el consumo —reducir pérdidas, mejorar equipos y operación— y luego dimensionar la generación propia sobre una demanda ya optimizada, lo que mejora el retorno de la inversión. Esta gestión se apoya en dos herramientas hermanas: el diagnóstico o auditoría energética, que identifica dónde y cuánta energía se desperdicia, y el sistema de gestión de la energía (SGE), formalizado en la norma internacional ISO 50001, que instala un ciclo continuo de medición, metas y mejora. Bajo la Ley 21.305, para los grandes consumidores estas herramientas dejan de ser voluntarias y pasan a ser parte de sus obligaciones.

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