Sistema de Gestión de la Energía (SGE)

Marco de gestión sistemático que mejora de forma continua el desempeño energético de una organización; su norma certificable es la ISO 50001.

Sigla
SGE
También conocido como
ISO 50001, sistema de gestión energética, sistema de gestión de energía

Un sistema de gestión de la energía (SGE) es un marco de gestión sistemático que permite a una organización mejorar de forma continua su desempeño energético, entendido como la combinación de su eficiencia, uso y consumo de energía. Opera sobre el ciclo de mejora continua Planificar–Hacer–Verificar–Actuar (PHVA): la organización define una política energética, levanta una línea base de consumo, establece indicadores de desempeño energético (IDEn), fija objetivos y metas, ejecuta planes de acción y revisa periódicamente los resultados para reajustar. La idea de fondo es que el ahorro de energía deja de ser un esfuerzo puntual y pasa a ser un proceso permanente y medible, respaldado por el compromiso de la alta dirección.

El estándar internacional de referencia es la norma ISO 50001, cuya versión vigente es la ISO 50001:2018, publicada en septiembre de 2018 en reemplazo de la primera edición ISO 50001:2011. La norma especifica los requisitos para establecer, implementar, mantener y mejorar un SGE, y es certificable por organismos de tercera parte acreditados. Adopta la estructura de alto nivel (Anexo SL) común a otras normas ISO, lo que facilita su integración con sistemas de gestión de calidad (ISO 9001) o ambiental (ISO 14001), y es aplicable a organizaciones de cualquier tamaño y sector.

En Chile, el SGE tiene además un anclaje legal. La Ley 21.305 sobre Eficiencia Energética, publicada en el Diario Oficial el 13 de febrero de 2021, obliga a los grandes consumidores de energía —definidos como Consumidores con Capacidad de Gestión de la Energía (CCGE), con consumos iguales o superiores a 50 teracalorías al año— a implementar y mantener un sistema de gestión de la energía, además de reportar anualmente sus consumos e indicadores. La fiscalización recae en la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), mientras que el Ministerio de Energía dicta la política pública y la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE) apoya la difusión y la implementación de la eficiencia energética. El SGE de un CCGE suele estructurarse sobre la lógica de la ISO 50001.

Un SGE se apoya en el diagnóstico o auditoría energética, que caracteriza dónde y cómo se consume la energía y aporta el insumo para construir la línea base, y es un concepto hermano de la eficiencia energética, que persigue el mismo fin —hacer más con menos energía— desde el plano de las medidas concretas. Para una empresa que evalúa o ya opera un proyecto solar de autoconsumo, el enfoque más completo es integral: gestionar la demanda con un SGE (reducir y ordenar el consumo) y generar energía propia con la planta fotovoltaica. Gestionar primero evita sobredimensionar la instalación, y una planta bien aprovechada se traduce en mejores indicadores de desempeño energético, de modo que ambas piezas potencian el retorno de la inversión.

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