Albedo

Fracción de la radiación solar que una superficie refleja en lugar de absorber, expresada de 0 a 1 (o en porcentaje). Es la variable clave de los paneles bifaciales: sobre suelos claros y reflectantes, como los del norte de Chile, la cara posterior capta más luz y la ganancia sube.

También conocido como
reflectividad
Categoría
Recurso solar

El albedo es la fracción de la radiación solar incidente que una superficie refleja en vez de absorberla. Se expresa como un número entre 0 y 1 —o como porcentaje—: un albedo de 0 sería una superficie que absorbe toda la luz, y uno cercano a 1, una que la refleja casi por completo. Es un concepto de física atmosférica y de ciencias de la Tierra, pero en energía solar tiene una aplicación muy concreta, porque la luz que el suelo devuelve puede volver a aprovecharse. Depende del color, la textura y la humedad de la superficie, y varía a lo largo del día y del año.

Los valores típicos por tipo de superficie ordenan el fenómeno: pasto o tierra oscura reflejan poco (del orden de 10% a 25%), el hormigón o la grava clara reflejan un rango intermedio (aproximadamente 25% a 50%), la arena blanca o las membranas de techo blancas son altamente reflectantes (del orden de 50% a 80%) y la nieve fresca es el extremo, con reflectividades que pueden acercarse al 90%. Estos rangos son referenciales: el albedo real de un sitio se mide con un albedómetro (dos piranómetros, uno mirando al cielo y otro al suelo) y cambia con la estación, la lluvia y el ensuciamiento. Como referencia gruesa, muchos análisis usan un albedo medio anual del orden de 0,2 para terrenos comunes.

Para una empresa que evalúa autoconsumo solar de hasta 300 kW, el albedo importa cuando se consideran paneles bifaciales, que captan luz también por su cara posterior: esa cara aprovecha justamente la radiación reflejada por el suelo, de modo que a mayor albedo, mayor es la ganancia bifacial (la energía extra respecto de un panel monofacial equivalente). En el norte de Chile esto es especialmente favorable, porque los suelos áridos y claros del desierto ofrecen un albedo elevado. Sobre una cubierta industrial oscura, en cambio, la ganancia es modesta, salvo que se use una superficie clara bajo o entre las filas. Por eso el albedo se estima con datos del sitio, no con un porcentaje genérico.

El matiz que conviene tener claro es que el albedo, por sí solo, no dice cuánta energía extra se obtendrá: la ganancia bifacial depende de la combinación del albedo con la altura de montaje, la separación entre filas, la inclinación y el factor de bifacialidad del módulo. Un albedo alto sobre un panel montado muy bajo y sin separación rinde poco. Tampoco debe confundirse el albedo con la reflexión especular tipo espejo: es una reflexión mayormente difusa, que reparte la luz en muchas direcciones. Y para un panel monofacial tradicional el albedo es prácticamente irrelevante, porque su cara posterior es opaca.

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