Seguidor solar

Estructura motorizada que orienta los paneles siguiendo la trayectoria del Sol durante el día para maximizar la captación. Aumenta la generación —del orden de 15–25% con un eje— a cambio de mayor costo y mantenimiento; muy usado en plantas de suelo en el norte por la alta irradiación directa.

También conocido como
tracker, seguidor de un eje

Un seguidor solar (o tracker) es una estructura de montaje motorizada que reorienta los paneles a lo largo del día para mantenerlos lo más perpendiculares posible a los rayos del Sol, en lugar de dejarlos fijos en una inclinación única. El tipo más extendido es el de un eje horizontal, con los módulos alineados norte-sur girando de este a oeste para acompañar el recorrido diario del Sol; existen también los de doble eje, que además corrigen la altura solar según la estación, pero su mayor complejidad mecánica rara vez compensa en fotovoltaica de gran escala. El seguimiento se traduce en más horas del día con el panel bien orientado y, por lo tanto, en más energía capturada sobre la misma superficie de módulos.

La ganancia de generación de un seguidor de un eje frente a una estructura fija se sitúa típicamente en el orden de 15% a 25% anual en sitios de alta irradiación, un rango consistente con la literatura técnica (NREL, IEA); las cifras exactas dependen de la latitud, la fracción de radiación directa del sitio y el diseño. Ese beneficio es máximo donde predomina la irradiación directa (DNI) y el cielo es despejado, condición que en Chile se da con especial fuerza en el norte: el Desierto de Atacama registra la mayor irradiación del planeta, con valores de DNI que en las zonas más favorecidas se acercan a los 3.800 kWh/m² al año. Por eso las grandes plantas de suelo del norte chileno adoptan seguidores casi por defecto, mientras que en el centro-sur, con más nubosidad y radiación difusa, la ventaja se estrecha. El Explorador Solar del Ministerio de Energía, desarrollado con el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, es la fuente pública de referencia para estimar la irradiación de un punto específico del país antes de decidir la tecnología de montaje.

Para una empresa que evalúa autoconsumo bajo NetBilling (Ley 21.118, que reemplazó a la Ley 20.571 y elevó de 100 kW a 300 kW la capacidad máxima de las instalaciones con derecho a inyectar excedentes), el punto clave es dónde va la planta. La inmensa mayoría de los proyectos comerciales e industriales de autoconsumo se montan sobre techo de la propia nave o edificio, y sobre cubierta el seguidor prácticamente no se usa: el peso adicional, las cargas de viento sobre estructuras móviles, el espacio entre filas que exige el giro y el mantenimiento de partes mecánicas lo vuelven inviable frente a la estructura fija coplanar. El seguidor entra a la conversación cuando la empresa dispone de terreno propio y opta por una instalación de suelo (ground-mounted), escenario donde el 15% a 25% extra de generación sobre la misma cantidad de paneles puede justificar la inversión y el mantenimiento adicionales, sobre todo en el norte de alta DNI.

Conviene despejar dos confusiones frecuentes. Primero, un seguidor no aumenta la potencia instalada (los kWp del sistema son los mismos): aumenta la energía anual generada (los kWh) al aprovechar mejor cada módulo durante más horas; por eso su beneficio se mide en producción, no en capacidad. Segundo, no es una mejora universal: en sitios de mucha radiación difusa el retorno cae, y en cualquier caso suma piezas móviles, motores y sensores que exigen mantenimiento preventivo y elevan tanto el costo inicial como el operacional. La decisión sensata es de ingeniería y de sitio (tipo de montaje, terreno disponible, DNI local y presupuesto de operación), no una regla fija de que "más seguimiento es siempre mejor".

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